El lunes 2 de junio, para sorpresa generalizada de la mayoría de los ciudadanos del estado, el monarca Juan Carlos I abdicaba y se abría el proceso constitucional para la proclamación, cuanto antes (parece ser que el 18 de junio), de su hijo Felipe como nuevo monarca. A las pocas horas se publicaba que Rajoy y Rubalcaba ya conocían desde principios de año la intención de abdicar y se estaban preparando para moverse rápido y hurtar a los ciudadanos y ciudadanas de decidir si quieren monarquía o república, de convocar un referéndum que permitía elegir el sistema de elección del Jefe del Estado, entre miembros de una única familia o entre el conjunto de la ciudadanía.
