Dicen que el pasado 25 de mayo, día de las
elecciones europeas, se rompió el
bipartidismo en España, y quizás sea cierto a corto plazo; sólo hace falta
leer la prensa para cerciorarse que ya hay muchos que lo pronostican. Me
gustaría empezar destacando algunas de las palabras de Manuel Millans en El Periódico, dice
así:
“Érase un país en que 2
partidos de escaso bagaje democrático y con mucho inútil sin trayectoria de
gestión real jugaban a hacer política en alternancia y a repartirse el pastel
del poder; dividían a los ciudadanos sobre bases ideológicas maniqueas;
enredaban y enfrentaban a la población con asuntos de escaso interés, sin
acordar ni aplicar políticas de Estado y de largo plazo; se mostraban como
perfectos ineptos a la hora de resolver los principales problemas de la
población, y controlaban y marcaban como al ganado los poderes y contrapesos
del Estado y de la sociedad, incluidos medios de comunicación fácilmente
domesticados. Esta casta creó una superestructura político-administrativa
innecesaria e imposible de mantener y terminó asegurándose su propia impunidad
para disfrutar con escasos riesgos de una injustificada y privilegiada posición…”
